Mi posición actual sobre el libre albedrío.

Hola a todos. Hoy hablaré sobre mi posición actual sobre el libre albedrío.

Yo estoy tomando la decisión, según mi propias intuiciones introspectivas, de escribir esta entrada y hacerlo de la forma en que lo hago. Según el determinismo ontológico, sin embargo, en 2001, en la época de los Dinosaurios o durante el Big Bang, ya era verdadera la proposición “Janou Glaeser escribirá en el 29/12/15 una entrada sobre su posición-en-ese-momento sobre el libre albedrío”. Era inevitable: nada que nadie hiciera podría cambiar eso. Parece que esta intuición (mi libertad) choca con esta concepción determinista del mundo que muy probablemente sea verdadera. En esta entrada me gustaría refutar la tesis según la cual el determinismo es incompatible con el libre albedrío y viceversa.

Ahora bien. Una definición de libre albedrío debe dar cuenta de la responsabilidad moral. Por ejemplo, si yo digo “yo elegí hacer tal acción porque elegí entre varios futuros uno en especial, el cual incluía el hecho de que yo llevara a cabo esa acción”, entonces presupongo que libre albedrío = elegir entre diferentes futuros. Tengo, pareciera, una base conceptual sólida para dar cuenta de la responsabilidad moral. Sin embargo, no es necesario, si uno es de la idea de que existe la responsabilidad moral (como lo son todas las personas con buena salud mental, -incluso aquellas que en el ámbito filosófico dicen lo contrario) creer en esa concepción de libre albedrío, que es, ahora sí, inencajable en un mundo determinista. Por ejemplo, si yo realizo una acción pero quería hacer otra cosa (por ejemplo si me apuntan con un arma) no estoy ejerciendo plenamente mi libre albedrío (aunque tampoco tengo libre albedrío cero, ya que luego de pensarlo durante menos de un segundo, llego rápidamente a la conclusión de que hacer lo que me diga el sujeto que me está amenazando con un arma es la mejor opción; entonces a fin de cuentas hago lo que quiero, aunque no lo que quería inicialmente). Bien; supongamos que hay un sujeto que quiere llevar a cabo una acción A, y la lleva a cabo. ¿Qué importa si había otros futuros posibles en donde A no ocurriera? De haberlos, y de no estar el sujeto condicionado por ningún factor externo como puede serlo el hombre del arma, tal sujeto habría elegido, de todos modos, el futuro A. Entonces, para que se dé el fenómeno del libre albedrío, no se necesitan muchos futuros posibles, sino simplemente el futuro que uno quiere. El libre albedrío, entonces, pasa de ser una elección entre futuros (cosa imposible dado el determinismo), a ser simplemente una concordancia-por-motivos-causales entre la acción y la voluntad. Y esto, amigos míos, sí existe. ¿Pero cómo se da cuenta entonces de la responsabilidad moral? Bien, si yo (o cualquier ser humano) asesino a una persona, o le robo sus pertenencias a una persona, si tenía la intención de hacerlo eso implica que soy culpable. No elegí nada: simplemente actué de acuerdo a mi voluntad y eso es motivo suficiente para ponerme tras las rejas (aclaro por si las dudas: no recuerdo haber hecho nada semejante, esto es sólo a modo de ejemplo).

Revisemos, entonces (antes de despedirme) las siguientes objeciones a mi planteo:

A. “Si tu le deseas la muerte a alguien, no irás a la cárcel por ello, pero sí irás si te llevas a tu mismo a una instancia en la cual cumplís con tu deseo (i. e. asesinás a esa persona)”.

RESPUESTA: hay que recordar que tener la voluntad de hacer cierta acción es necesario pero no suficiente para ser responsable de una acción; para ser suficiente se necesita añadir otro factor, a saber (y como dije antes), que el sujeto en cuestión intente llevar a cabo la acción -es decir que se de una de las siguientes dos condiciones: (i) el sujeto lleva a cabo la acción (ii) el sujeto no lleva a cabo completamente la acción pero esto se debe a factores externos inesperados (por ejemplo, en el caso de asesinar con un arma, que el tiro se desvíe y que lo atrapen al sujeto).

B. “Pero la voluntad también está predestinada según el determinismo”

RESPUESTA: las voluntades espontáneas (es decir, que surgen del individuo sin condicionamiento externo -por ejemplo, un condicionamiento externo podría ser alguien que te está supervisando-) no son ni libres ni no-libres: son, según la concepción que delineo aquí, el marco por el cual se determina si una acción fue libre o no.

Si alguien quiere seguir defendiendo las objeciones A o B, o tiene alguna otra objeción, me gustaría que me lo comuniquen por medio de los comentarios así podemos debatir sobre este tema tan interesante y complejo.

Michael Janou Glaeser.

 

 

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